La serie de dibujos Legend of the Dragon, emitida por Jetix en EEUU y por TVE en España el año pasado, por fin ha saltado al videojuego. Y no es de extrañar. Tras una primera temporada encandilando a los más jóvenes de la casa con sus frenéticos combates y sus personajes con los que más de uno se identificaría, estaba claro que el juego no iba a tardar mucho en llegar a nuestras consolas. ¿Estaremos en esta ocasión delante de otra licencia malgastada, o nos ofrecerá algo nuevo e interesante que disfrutar?
El juego
La historia de nuestros personajes da comienzo cuando el clan del Dragón Dorado debe elegir un heredero para albergar los increíbles poderes que obtendrá el nuevo guardián del Dojo. Los aspirantes son dos hermanos, Ling y su melliza Ang, y aunque ella es la que tiene todas las papeletas para recibir ese don tan preciado, acabará siendo el joven Ling el que reciba el poder del Dragón Dorado.
Una vez sabido esto, y antes de adentrarnos en cualquiera de los diversos modos de juego, será recomendable el darnos un paseo por el modo práctica para conocer de qué es capaz nuestro personaje y cómo realizar las acciones básicas. En unas 10 lecciones aproximadamente, nuestro mentor el Maestro Chin, nos enseñará desde los movimientos más elementales, a cómo realizar combos, las transformaciones, o los ataques especiales más devastadores. Después de dominar el control de nuestro personaje, podremos continuar la práctica libre contra un rival o volver al menú principal para comenzar la aventura.
Esta injusticia hace que Ang se sienta humillada, decidiendo abandonar su clan originario y uniéndose al del Maestro del Zodíaco para recibir los poderes del Dragón Oscuro. Desde ese momento, ella será la pieza más importante en el malvado plan para derrotar a los 12 guardianes de los templos, y acabar resucitando a Yin, el Emperador de las Sombras.
Y aquí nos encontramos con el primer pero del juego. Esta sencilla historia introductora que os hemos contado en escasos dos párrafos, no se nos narra de una forma clara al comenzar el juego (Ni con la típica intro breve), así que para comprender el por qué de las acciones de nuestros personajes y hacia dónde desembocarán, deberemos ir atando cabos por nuestra cuenta según vayamos avanzando en la trama (con los dos personajes) para tener una visión clara y concisa de la totalidad de la historia.
Dentro del modo para un jugador nos encontraremos con el eje central de la historia, las misiones. En este modo tendremos que ir recorriendo el mapa con los dos personajes principales (Más uno secreto desbloqueable al finalizar el juego) para descubrir la ubicación de los templos, y una vez localizados, enfrentarnos a sus guardianes.
Los encuentros con los guardianes tendrán dos partes cuando juguemos con el hermano, y si lo hacemos con Ang, solo tendremos que superar la primera parte, que es la que afecta directamente a la historia. En ella tendremos que derrotar al guardián cumpliendo un determinado requisito (Como acabar el combate con una magia en concreto) para superar ese templo y seguir con nuestra aventura.
Después de finalizar el combate principal, y solo si jugamos con el hermano bueno, se nos ofrece la posibilidad de ayudar a dicho guardián en la misión de defender su templo. Si aceptamos, tendremos que tomar el control del guardián y derrotar a una batería de enemigos que se nos presenta en combates de un solo round. Después de superar los más de diez encuentros que tendremos que afrontar, recibiremos como recompensa el escenario de ese guardián para jugar en el resto de modos, más un video con el motor del juego donde veremos una sucesión de katas en la que el guardián ejecuta algunos de sus movimientos.
Uno de los apartados más interesantes del juego durante las misiones es que después de cada combate, entraremos en el modo de mejoras de los personajes. Aquí obtendremos un punto después de cada victoria con los que incrementar atributos varios, como la fuerza de nuestros puñetazos o patadas, la resistencia, o los puntos de vida o magia.
El resto de modos que podremos encontrar son los ya típicos en cualquier juego de lucha. Versus, en donde podremos luchar contra un amigo eligiendo el escenario y personaje. Pelea rápida, lo mismo pero contra la CPU. Supervivencia, donde tendremos que aguantar el máximo de combates seguidos con una sola barra de vida. Y finalmente, contrarreloj, donde deberemos vencer al máximo número posible de rivales en solo diez minutos.
El único inconveniente de esta mejoras es que no conseguiremos nuevos combos, hecho que hubiese sido más que interesante, si no que se limitarán a subir la fuerza con la que golpeamos, a reducir el daño recibido, o a aumentar el tiempo en el que podremos estar transformados.
Y eso es todo. Esa será la tónica habitual durante el resto del juego en el modo historia. Buscar un templo oculto en el mapa, luchar contra el guardián, y después, si jugamos con Ling, desbloquear unos cuantos extras para seguir con nuestra aventura. Al menos se agradece que se haya cuidado un poco este apartado y no se haya convertido exclusivamente en una sucesión de combates con un poco de historia cada dos o tres contrincantes.