Pedales
Se mantiene lo observado en el volante, pero si el volante del G25 le saca un par de cuerpos a cualquier otro volante visto hasta el momento, sus pedales parecen de planetas diferentes. A primera vista destaca el exquisito acabado con los propios pedales fabricados en acero y rematados con goma antideslizante y montados sobre lo que según Logitech son pistones neumáticos de un llamativo color rojo.
Sin embargo el sistema de resistencia de los pedales no es exactamente neumático, si bien sí utiliza un sistema de cilindro que permite una total exactitud en el movimiento al hacer imposible cualquier desviación hacia los lados. Como no puede ser de otro modo, cada uno de los tres pedales tiene su propia resistencia y distancia de recorrido. Destaca el pedal del freno, ofreciendo una dureza que, aunque no llega a la ofrecida por un freno real, es mucho mayor de lo que ofrecían otros productos similares.
La ubicación de los pedales también está pensada para mejorar la simulación, permitiendo hacer el clásico punta/tacón entre freno y acelerador, si bien el hecho de que ambos pedales estén en su posición inicial a la misma altura, lo hace algo incómodo.
La base de los pedales se muestra efectiva a la hora de fijarse al suelo tanto sobre alfombras o moqueta (mediante una superficie estriada) como sobre suelo liso (mediante tacos de goma). A ello contribuye el alto peso del conjunto que, además, le confiere una agradable sensación de resistencia y durabilidad.
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El cambio
Como tercer elemento del G25 tenemos la palanca de cambios donde, además de la propia palanca, se distribuyen un conmutador para cambiar de cambio secuencial a manual en H, cuatro botones programables, un botón “hut” de cuatro posiciones y otros cuatro botones más en la parte superior.
La palanca de cambio, bastante corta, cuenta con un faldón hecho con cuero, al igual que el pomo. En la parte superior de la palanca una terminación en plástico muestra la clásica configuración de seis marchas manuales. Es tan alto el “nivel” de todo el conjunto que encontramos esta placa de plástico como uno de los pocos defectos estéticos del G25, pudiendo haber sido perfecto de haber estado hecha en metal u otro material más “aparente”.
Esta palanca tiene seis posiciones más la neutral, con lo que podemos configurarla para usar 5 velocidades más marcha atrás o seis velocidades. Desde el “punto muerto”, pulsando en la propia palanca y mediante el conmutador que la acompaña, podemos variar la transmisión de manual a secuencial, con lo que la palanca pasa a fijarse en el centro y a permitir sólo el desplazamiento en vertical.El comportamiento de la palanca nos hace olvidar la sensación de “simulador total” que teníamos tanto con el volante como con los pedales. La palanca se mueve de una forma precisa, tanto en manual como en secuencial, pero nunca llega a dar la sensación de ser un cambio “real”. Además ofrece una sensación mucho más endeble que el resto del conjunto y estéticamente no es tan apabullante. En definitiva, si podemos encontrar algún punto flaco en el G25, lo vamos a hacer en el cambio.
Los 12 botones programables se han colocado en la vertical de la palanca que, si bien es la mejor posición para ahorrar espacio en el periférico, no es la posición más cómoda de uso. La fijación de la base de la palanca se hace, al igual que el volante, mediante dos tornillos en “C” y además se añade un tercero central para garantizar una mejor fijación. Como en el volante, los tornillos se ocultan mediante una leve presión para que no estorben ni a nuestras manos, ni a la vista.
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Responder Con Cita






















.. enfin tio disfrutalo... y ves probando..

